Ningún Ser Humano es Ilegal: Por Qué Necesitamos Cambiar Este Lenguaje Ahora
Introducción
Una frase que se repite desde hace décadas sigue siendo necesaria: Ningún ser humano es ilegal. Aun así, seguimos escuchando a políticos, autoridades e incluso medios de comunicación referirse a las personas migrantes como “ilegales”, una expresión que no solo es incorrecta, sino también peligrosa y deshumanizante.
En este artículo explicamos por qué este lenguaje debe abandonarse y qué revela sobre las estructuras de poder, racismo y exclusión que persisten en el discurso migratorio.
1. “Ilegal” no es un sustantivo
La palabra “ilegal” es un adjetivo, y no debería usarse para definir la identidad de una persona. Decir que alguien “es ilegal” reduce toda su existencia a una supuesta infracción administrativa.
Las personas no son ilegales. Las personas tienen historias, familias, sueños y derechos.
2. La inmigración no es un delito
Estar sin un estatus migratorio regular en los Estados Unidos no es un delito federal. En la mayoría de los casos, se trata de una infracción civil o administrativa. Aun así, términos como “criminales” o “ilegales” se utilizan para justificar políticas de deportación y exclusión.
3. El lenguaje moldea la realidad
Las palabras influyen en cómo pensamos y cómo tratamos a los demás. Usar el término “ilegales”:
- Deshumaniza
- Incita al odio
- Normaliza la violencia contra las comunidades migrantes
Además, desvía la atención de los verdaderos debates sobre políticas migratorias y de las causas globales de la migración.
4. Una cuestión de dignidad y derechos humanos
Incluso una persona sin documentos sigue siendo un ser humano protegido por tratados internacionales, como la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Toda persona tiene derecho a la vida, a la libertad, a la protección contra la discriminación y a buscar seguridad.
